martes, 25 de abril de 2017

La beata de turno (Bartolomé. Grupo C)

                                               

Con la cara agria y sin tacto (como siempre), lee un irrelevante artículo sobre belleza, cuando un intrépido roedor roza su pernil.

¿Cómo puede ser que en un instituto donde hay servicio de limpieza haya tanta pelusa?, se pregunta para sus adentros la siempre vieja y seca Mercedes Remiro, cuando otra vez vuelve a sentir cosquillitas y por culpa del subconsciente mira hacia abajo.

-¡UNA RATAAAAAAAA, UNA RATAAAAAAAAAA! -grita, con una temblorosa mano sobre su corazón

-No, pdofezoda, ez Zaza, mi hamzter. Zaza, ven con papá. ¿No vez que no te quiede? -asevera Álex Lewandowski, un estudiante de catorce años del Instituto de Educación Secundaria "Jardín de Balamb", donde Mercedes lleva 'siglos', según el alumnado, impartiendo clases de latín. El chaval, un jovenzuelo de familia humilde que reside en las afueras del pueblo, y que sufre un tipo de trastorno de atención, sabe que se ha metido en un lío.

Álex mira con cara temblorosa a Leo Dintch, el jefe de estudios de su centro educativo, que tiene fama de bonachón pero que asiente a todas las quejas que hace Mercedes sobre él, y no tiene buena pinta la cosa.

-Te tiraste toda una clase de gimnasia sentado sobre una pelota, alegando que con tu peso querías aplastar el esférico y hacer el primer 'balón cuadrado', le entregaste al profesor de inglés un examen lleno de garabatos y cuando te preguntó por qué no habías estudiado te pusiste a hablar como si de un alienígena se tratase -apuntaba el jefe de estudios cuando de repente…

-Dabdabdabdab dadadab dabda dabda dabdadabda dab -responde indignado el joven,

-¿Qué dices? -pregunta Leo-. Te he dicho: «babulanzko ez mucho mejor que ingléz», -asevera el chavalín.

- ¿Y qué diantres es babulansko? -pregunta el adulto, aunque creyendo conocer la respuesta que el joven daría a continuación.

-Un idioma que me he inventado yo –responde.

-Entiendo... -contesta Leo algo exhausto.

-Prosigo -Y prosigue-. Ana, la de biología, te tuvo que sacar de la boca una rana que era para abrir y ver sus organitos, la cuál de no ser por su rápida intervención te ibas a devorar. No te relacionas con los demás niños y ahora traes una rata a clase -concluye.

-¡NO EZ UNA RATA, EZ UN HAMZTER, EZ MI ÚNICO AMIGO! -grita el joven.

Leo se pone en pie, apoya sus brazos sobre la mesa e inclina su tronco para acercar su cabeza a la del chaval, que observaba a este con el ceño muy fruncido. –

-¡JAJAJAJAJAJAJAJA! -comienza a reír el jefe de estudios sin poder parar-. ¿Qué demonios hay en tu cabeza, enano? -adjunta con una simpática sonrisa de oreja a oreja.

-Ana dice que tenemoz una coza llamada cedebdo, pero yo cdeo que unoz enanitoz riegan laz plantaz ahí dentdo, porque a vecez pica y ezcucho vocez -contesta el joven, parco en gestos.

Tras una breve conversación, Leo aconseja al chico que intente no meterse en muchos líos, pero que no haga mucho caso a Mercedes, que es la única profesora del centro que, tras sufrir una de las múltiples injurias que el intrépido personajillo realiza al cabo de los días, toma represalias y lo envía a dirección.

*  *  *

Hace bastante frío, pero como es habitual en una persona como ella, no enciende la calefacción de casa. Mercedes es una mujer que vive sola en una casa bastante grande para una sola persona, es hija única y sus padres se la dejaron en herencia antes de acabar malogrados en un fatídico accidente de tráfico.

A las seis de la tarde las luces de la casa están apagadas, aún entran rayos de sol por los entresijos de las persianas que  nunca suben. A las siete. A las ocho. Y a las nueve, también. Le gusta vivir en la penumbra, o mejor dicho, no vive porque no sabe vivir. No disfruta su vida. No tiene vida. Su única vida es su trabajo. Acude regularmente a la peluquería como caso eventual, pero no le sirve de nada, puesto que a clase siempre acude con un moño de los de 'toda la vida', sujeto por innumerables horquillas. Detesta el trato con el alumnado, desconfía y malpiensa de todos los estudiantes. Y eso hace que en sus clases el ambiente sea irrespirable.

Son las once de la noche. Ha cenado una pieza de fruta que estaba en su vacío frigorífico, frigorífico que se gana ese adjetivo porque va muy esporádicamente (más bien solo cuando ya es necesidad mayor) a hacer la compra por miedo a encontrarse con algún alumno y que este le suelte alguna fresca. Su desconfianza hacia los chicos y chicas es máxima. Le perjudica claramente su trabajo, pero ha entrado desde sus inicios como docente en una espiral de malas vibraciones de la que no sabe salir. Su incidente con Álex, sin embargo, la atormenta de noche. Sabe que no lo hizo bien por tratarse de un niño con problemas, pero no es capaz de dar su brazo a torcer. Nunca lo ha hecho, y no tiene mucha labor de hacerlo.

*  *  *

-No se os olvide la tarea para mañana, por favor -pide Mercedes a la vez que se frota las manos, mientras un pensamiento de «a ver qué excusa ponen mañana para decirme que no tienen los ejercicios» recorre su mentalidad amargada.

-Álex, espérate un momento, quiero hablar contigo una cosa -confiesa incómoda a la par que nerviosa mientras el zagal la observa abriendo los ojos de una forma muy expresiva e intrigante-. ¿Por qué me miras así?, ¿qué te ocurre? -pregunta Mercedes, extrañada mientras que el joven sigue abriendo y cerrando progresivamente sus ojos como si de algún paradigma se tratase, sumando ahora también al elenco de movimientos repetitivos: el arrugar y alisar la piel de la frente.

-¿Otra vez aquí, Álex? -pregunta el jefe de estudios-. ¿Qué has hecho en esta ocasión? -continúa, sin obtener respuesta alguna del joven. Las muecas en la cara del zagal, y el historial de patrones de conducta ejercidos por el joven desde que es alumno del Jardín de Balamb, conducen rápidamente a Leo a aventurarse con una hipótesis-.¿A que adivino lo que están tramando los enanitos que riegan las plantas en tu cabecita? -confiesa con una semisonrisa-. Por alguna razón, estás intentando hablarnos mediante señas.

-¿Un nuevo idioma esta vez? -pregunta Leo-. Veo que te ha comido la lengua el gato.

-Entonces no me dejas más remedio que tener que llamar a tu casa para hablar con tus padres -comenta el jefe de estudios mientras agarra con su mano derecha el teléfono de su despacho.

-Telepatía... -dice Álex para después cerrar su boca y quedarse con los mofletes hinchados,

-¿Telepatía? -exclama el adulto,

-Zí, ¿qué culpa tengo yo de que vozotroz no me entendáiz?, debedíaiz de apdender, pada algo zirven loz colegioz, ¿no? -se anticipa el joven. Otra vez más, el buen rollo del jefe de estudios y las ideas del jovenzuelo evaden de responsabilidades a este último.

*  *  *

-Pdofezoda -levanta la mano Álex en mitad de la clase de latín del viernes, a las 11:35 h de la mañana.

-¿Qué quieres? -dice la mujer.

-Zolicito pedmizo... -dice el zagal.

-¿Permiso para qué? -pregunta la señora.

-No puedo decidlo –confiesa.

-Anda, déjate de historias y céntrate en los ejercicios que he mandado -exclama Mercedes mientras se frota las manos.

Álex se levanta de su asiento, mira a través de la ventana que se encuentra cerrada, la abre y se monta encima.

-¿Dónde crees que vas, jovencito? -pregunta Mercedes con una mano sobre el pecho, sudor frío en su tersa cara y rostro desencajado.

-Me lo ha oddenado él -dice mientras mira al fondo de la clase como si hubiese alguien más a parte de los demás niños que lo observan exaltados a la vez que con intriga en sus ojos. Salta desde la ventana que se encuentra en un tercer piso. A su vez, de la impresión por lo ocurrido, el longevo corazón de Mercedes deja de latir y cae redonda al suelo. El caos se apodera de la clase y del centro en pocos minutos...

[NOTA INFORMATIVA:

A todo el personal del Jardín de Balamb,

Son momentos de enorme carga emotiva y de extenso dolor para el centro. Nuestra profesora Dña. Mercedes Remiro Fernández, y alumno D. Alejandro Lewandowski Brown perdieron la vida ayer tras unos dramáticos acontecimientos cuyas causas se desconocen aún a falta de informe por parte del cuerpo de policía y de investigación que se están haciendo cargo del caso. Hoy, día 5 de abril de 2017, a las 10:00 h de la mañana, se guardará un minuto de silencio en su memoria. Será en el pórtico. Esta es la historia de alguien que nunca se ganó el cariño, pero sí el respeto de las personas, y esta es también la historia de alguien a quien los enanitos que habitaban en su cabeza se les olvidó regarle las plantas, y no consiguió hacerse más fuerte...

Atentamente,

                                Leonardo Dintch Kinneas, jefe de estudios.]

14 comentarios:

  1. No sé qué decir. Lo he releído y sigue golpeándome. Sorprendente enfoque, sorprendente factura. Me alegra decirte que me has pillado, que me impacta. Enhorabuena

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  2. Bien hecho, Bartolomé. Genial relato!

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  3. Buen relato y buena presentación. Enhorabuena👍

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  4. Fascinante, Bartolomé. Qué barbaridad. Al principio estaba desconcertada porque no sabía la relación que habría entre los dos personajes, luego me has matado, igual que ellos. Enhorabuena.

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  5. Fantástico relato, Bartolomé has conseguido plasmar la falta de empatía ante la esquizofrenia. Y como nos subyugamos a los roles adquiridos olvidando los sentimientos reales. Felicidades.

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  6. Buen relato, me dejó algo inquieta el final

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  7. Muy bueno y te planteas cosas, a veces no prestamos atención a las personas que nos rodean

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  8. Muy bueno y te planteas cosas, a veces no prestamos atención a las personas que nos rodean

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  9. Una temática complicada de narrar pero muy bien hecho por tu parte. Felicidades!!

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  10. Hola. Me hizo pensar el relato y despertó sentimiento contradictorio. Me gustó el relato. Felicidades.

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  11. Muy buen relato. Intrigante. Enhorabuena!

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  12. gran relato, si señor. mis mas sinceras felicitaciones :)

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