jueves, 1 de junio de 2017

El autoestopista (nueva versión de José Rodríguez. Grupo A)

Jorge ya percibía el olor de la victoria: el plan le había salido estupendamente. Tal y como se supuso en cuanto las vio entrar en local y habló con ellas. Tras su palabrería barata, había convencido a las chicas para que lo llevasen en su coche. Bueno, eso y la belleza que Dios le había otorgado por mediación de su madre. A ambas se les caía la baba cada vez que lo miraban mientras él les hablaba.

Unos minutos antes de irse decidió salir del local para fumarse un cigarro, y avisó a sus nuevas amigas de que las esperaría fuera. Se sentó en una de las sillas de la terraza y encendió un cigarrillo. Ahora solo le quedaba esperar a que Sandra y Malena saliesen para poder seguir con su plan. Un plan del que sin saberlo, ellas serían las actrices principales. Les tenía reservados dos asientos en primera fila.

Al salir del bar, mientras iban de camino hacia el coche, él iba analizando la anatomía y el comportamiento de ambas detenidamente; era importante saber con certeza cuál sería más débil a la hora de actuar. Sandra era delgada, alta, de melena rubia y algo seca. Mientras su amiga Malena era todo lo contrario. Y en esta última fue en quien más se fijó Jorge: tenía los ojos marrones, pelo largo, negro y liso, de baja estatura, pero de cuerpo proporcionado.

Durante el trayecto, en una de sus charlas, Malena le comento a Jorge tres de sus secretos.

-A mí lo que más me gusta es tocar la guitarra, enroscarme el pelo con el dedo y bailar. Me pasaría bailando días y días. –Él la miraba sin decir nada.

En cambio Sandra no decía nada, solo se dedicaba a conducir y de vez en cuando a asentir a alguna de las frases que su amiga iba soltando. Se le notaba a leguas que era más sosa y reservada que Malena. Jorge ya lo tenía decidido, ya sabía quién iba a ser la primera en salir a la pista de baile cuando se pusiera en marcha todo lo que tenía atrapado en su mente.

El viaje desde Vigo hasta Madrid duraba al menos seis horas; o sea que hasta las doce de la noche más o menos, no llegarían a su destino. Sabía que tenía tiempo, no obstante tampoco se podía demorar mucho en comenzar a dar vida a su maléfica obra, o todo se podía ir al traste. Cuando estaban a medio camino, él que iba acomodado en el asiento de atrás, pudo escuchar los ronquidos de Malena. Se había quedado dormida debido al cansancio y al traqueteo del coche. No se lo pensó dos veces: era la oportunidad que había estado esperando y no la iba a desaprovechar. Se levantaba el telón; la obra iba a comenzar.

-Sandra, podrías parar un minuto. La puñetera cerveza que me tomé antes me está oprimiendo la vejiga de tal forma que voy a explotar. –Ella lo miró por el espejo retrovisor.

-Claro que sí, no te preocupes. En cuanto vea una zona adecuada me echo a un lado.

-Muchas gracias, amiga. No sabes cuánto te lo agradezco.

 

A escasos 400 metros divisó un área de descanso. La conductora puso el intermitente hacia la derecha y fue hacia allí. No había ni un alma y estaba muy oscuro; de igual forma detuvo el vehículo para que su nuevo acompañante hiciese sus necesidades fisiológicas. Sin embargo al ver que Jorge no bajaba, se giró hacia atrás para ver a qué coño esperaba para bajar a mear.

Fue lo último que hizo. Notó una sensación, como si alguien le pasase un pedazo de hielo por el cuello; sintió algo frío. Al bajar la vista para ver de qué se trataba, vio cómo le salía a borbotones sangre del cuello sin parar. Quiso alertar a su amiga, pero cada vez que intentaba chillar para despertarla, en vez de hacer audibles sus palabras lo único que conseguía era que saliese más sangre. Él estaba exhausto, no era dueño de sí mismo. Se había convertido en el verdadero monstruo que llevaba atrapado dentro. Agarró a Malena por el pelo y empezó a zarandearla para que se despertase; quería que viese cómo moría su amiga. Qué viese cómo la muerte se la llevaba para siempre sin que ella pudiese hacer nada al respecto, pero sobre todo que viese su agonía y cara de espanto. Era un puto sádico y perverso, el mal en estado puro, escondido en un cuerpo de un chico de veintinueve años. La chica comenzó a chillar al ver todo aquel panorama, no se podía creer lo que allí estaba pasando. Era peor que cualquier pesadilla.

-¡¿Qué le has hecho a mi amiga, hijo de puta?! ¡¡Suéltame, joder!!

-Solo quería que lo vieses. Ahora es tu turno, muñeca.

 

En medio del forcejeo consiguió abrir la puerta del coche, pero él enseguida tiró de ella con fuerza para que no pudiese escapar. Volviéndole a tirar con fuerza del cabello consiguió que ella alzara la cabeza; y con un rápido movimiento, le rebanó la yugular con un cúter que había sacado de uno de sus bolsillos. Fue entonces cuando decidió soltarla. Malena salió del vehículo intentando detener la hemorragia con sus propias manos, sin embargo no había ya nada que pudiese hacer. Notaba cómo por ese corte se le estaba escapando la vida, sin poder impedirlo.

A la mañana siguiente, cuando una pareja con sus dos hijos pararon para tomarse un descanso y estirar un poco las piernas, se toparon con la escena más terrorífica que jamás habían visto hasta ahora. El hombre dejó el coche aparcado más hacia delante para que los niños no siguiesen viendo semejante atrocidad. Bajó, y justo cuando iba a llamar para informar a las autoridades de lo allí sucedido, llegó la policía. Aunque como era de esperar, del autor de la masacre no quedaba ni rastro: se había esfumado por arte de magia. De magia negra.

11 comentarios:

  1. Clásico en todos sus sentidos, medido y controlado.

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  2. He de decir que el relato ha mejorado mucho, se nota que has madurado a la hora de escribir. Felicidades, Jose

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  3. Hola. Que cambio da el relato, sabía que iba a pasar algo pero no eso. Me ha sorprendido mucho. Felicidades.

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  4. Se nota el cambio aunque, en su día, también me había gustó mucho. Ejem, reitero que Sandriña no es sosa(y que en la vida subiré a un coche contigo...)

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  5. En su día tb me gustó mucho...el había gustó es una nueva prueba de tiempo verbal😛

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  6. Genial! Creo que aumentó la inquietud que recibe el lector. ¡O al menos la mía!
    Felicidades, Jose.

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  7. Sensacional. Has logrado que me quede impactada con el final. Enhorabuena, Jose.

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  8. Misterioso e intrigante, felicidades, Jose.

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  9. Felicidades, José!!! Me ha gustado mucho

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