martes, 8 de agosto de 2017

Cuarto Cibertaller
























Un nuevo Cibertaller literario, y ya van cuatro. Cuando empecé todo esto jamás pensé que fuera a durar tanto, pero la realidad es esta. No sé si llegaré a anunciar un día el quinto cibertaller, pero el cuarto ya está aquí.

            Se dice siempre que a la tercera va la vencida; en este caso, espero que a la cuarta vaya la vencida. Desde el segundo taller me vi en la obligación de poner una serie de normas, y llegar a ser estricto (cosa que no me gusta pero se necesita). En este curso las normas vuelven a estar presentes, incluso alguna más que en el anterior.

            Me he quedado con trece alumnos, y al contrario que en el anterior cibertaller, esta vez las bajas corren de mi cuenta. Algunos porque ya había llegado su final, y otros por pasarse de listos. Llevo la cara pintada de blanco pero no soy ningún payaso de circo. Espero y deseo que esta vez se respeten las normas. En este taller se trabaja, con o sin remuneración económica, y con el mismo respeto que requiere cualquier actividad y profesor.

Gracias a una nueva incorporación cuento con catorce personas, y necesito de dieciocho a veinte en total. Las cuatro o seis que lleguen tienen que amar la escritura y comprometerse a atenderme, leerse mis clases y entregarme los ejercicios; cuatro o seis personas que sientan que la escritura es parte de su vida, y no una forma de pasar el rato; cuatro o seis personas que se apunten al taller porque quieren mejorar, y no porque el profesor sea muy majo y deseen hablar con él; cuatro o seis personas que lean, luchen y trabajen todos los días, con un hueco en su horario para las letras (lo hay, y hasta sobran horas).

Las necesito para mediados de septiembre, aunque es muy posible que el inicio del curso se retrase un mes más. De momento la fecha válida es la que aparece en la imagen.

Si alguien está interesado, aquí le dejo las nuevas normas. Si las acepta y quiere formar parte de esta aventura, que deje un comentario y en breve será respondido.

Muchas gracias.

  • Las clases serán cada siete días, el mismo tiempo que tiene el alumno para entregar las tareas correspondientes, las cuales (salvo que el profesor lo crea conveniente) serán de un mínimo de 3 páginas y un máximo de 6.
  • Los ejercicios se realizarán única y exclusivamente para el taller de escritura, no para beneficio del alumno en su carrera personal.
  • El profesor no está para que lo utilicen como corrector antes de publicar en revistas, plataformas digitales y antologías. Si el alumno cuelga los ejercicios en un blog, o los publica por su cuenta, estará expulsado del curso.
  • Los ejercicios deberán entregarse a letra Times New Roman, con título, a interlineado sencillo y alineación justificada (para tenerlo todo bien presentado a la hora de colgarlo en el blog).
  • Es deber del alumno entregar los ejercicios en el plazo de esos siete días, siempre y cuando no ocurra nada (creíble) que le impida entregarlo al día. “Hoy no puedo y me duele la cabeza forma parte de la convivencia de un matrimonio, no de un taller de escritura” (a mucha gente le ha dolido la cabeza todas las semanas a la hora de hacer los deberes, de ahí este punto).
  • Se permiten dos faltas, lo que indica que el alumno puede saltarse el plazo de entrega establecido (si el profe no se entera antes) hasta un máximo de dos veces. Si lo repite, será automáticamente expulsado del curso.
  • El profesor corregirá los errores y fallos de los alumnos durante las cuatro primeras clases; después, solo subrayará los errores que, cada autor del relato, tendrá que saber corregir gracias a la teoría recibida.
  • De esos siete días de plazo, se añadirá una semana más para que el alumno devuelva la tarea corregida. Deberá cambiar los errores que el profesor le haya marcado.
  • Las clases por Twitter no son obligatorias, pero sí el único lugar donde el profesor resolverá dudas. Solo en la clase, por lo tanto, queda terminantemente prohibido preguntar durante el resto de la semana. En caso de que el alumno tenga interés en el curso y no pueda asistir, podrá enviar un mensaje al profesor, pero solo relacionado con las clases impartidas, no nada que no se haya dado.
  • Si el alumno no avanza a lo largo del curso y su nivel sigue siendo bajo, el profesor podrá prescindir de él si lo cree necesario.
  • Si el alumno presenta un escrito lamentable, el profesor se lo devolverá sin corregir.
  • Es deber del alumno cumplir con todo lo mencionado, y deber del profesor entregar las clases y los ejercicios cada uno de esos siete días.
  • Es deber del alumno responder a los mensajes que reciba del profesor cuando el tema se refiera al curso.
  • Si una vez empezado el curso, el alumno no quiere continuar (por el motivo que sea), es tan sencillo como abandonar y no hacer perder el tiempo al profesor.
  • A veces, dos ya son multitud. Ningún profesor estará de acuerdo con el otro, y si un alumno se reparte entre dos profesores, solo se entorpecerá. O un curso u otro. No hay más.
  • El lector cero se utiliza para revisión de manuscritos. En el Cibertaller literario no hay más lector cero que el profesor, y el único que tiene que decir lo que hay que cambiar o lo que falta.
  • Los listillos no encajan en clase. Por mucho que sepa el alumno, o crea saber, la voz de las clases la tiene el profesor. Si el alumno tiene demasiados conocimientos de escritura deberá plantearse para qué está en el curso. Si desea aprender más, lo único que tiene que hacer es dejarse enseñar y no protestar.
  • Algo fácil de entender: primero la base de la casa y después el tejado. Si el profesor devuelve un ejercicio lleno de marcas, significa que no está bien escrito, y por lo tanto, será mejor atender a las clases antes de publicar un libro durante el curso. Si los ejercicios no están bien, el libro tampoco (el profesor lo repitió hasta la saciedad el curso pasado, pero no se entendió). El profesor quiere que sus alumnos mejoren y puedan publicar un libro donde el corrector no tenga más que retocar fallos mínimos, no marcar un arcoíris. Todo se hace con el fin de que el alumno avance sin más esfuerzo que el que requiere la escritura.
  • ESTÁ PROHIBIDO COPIAR LAS HISTORIAS Y EL ESTILO DEL PROFESOR. Repito: ESTÁ PROHIBIDO COPIAR LAS HISTORIAS Y EL ESTILO DEL PROFESOR. Lo escribo en mayúscula porque es el punto que no termina de entenderse. Parte de la gente que falta para este nuevo curso ha incumplido la norma. El profesor no quiere ver un texto que se asemeje a sus relatos, novelas o estilo. Cada persona tiene su propia forma de escribir, y el plagio es un delito. Si alguien se atreve a copiar lo que pertenece al profesor, la pena será mayor a una simple expulsión del curso. Falta gente a la que se ha obligado a irse por la puerta de atrás, con un cartel de “sinvergüenza” en la frente y el saber que su éxito no le pertenece. El Cibertaller literario no quiere volver a presenciar algo así.
  • Los ejercicios se mostrarán en este blog a medida que avance el curso.

Yo, José Losada (como si lo jurase ante la Biblia) encargado del Cibertaller literario por medio de la Asociación Kalpa de Castilla y León, me comprometo a cumplir con mi deber como profesor de este curso, sin favoritismos y dando fe de que las reglas serán las mismas para todas y cada una de las personas que formen parte de él, por más veteranas que estas sean.

      Me comprometo también a mejorar la calidad de escritura de cada alumno, y de manera totalmente desinteresada, tan solo pidiendo a cambio respeto y atención. Así ha sido durante los tres talleres pasados, y así continuará siendo. Antes no había reglas, pero lo vivido en los talleres mencionados las requiere.

      Respeto, atención y amor por la escritura. No hace falta más.

      Os espero.

                                                                                     José Losada

11 comentarios:

  1. Que ganas de seguir aprendiendo. Doy fe de que el profesor es más que exigente y no deja pasar ni una. Gracias José. Besos.

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  2. Leído, entendido y deseando seguir aprendiendo 🙂

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  3. Con ganas de empezar ya, José. Muchas gracias. Un abrazo

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  4. Muy buenas tardes.

    Estoy interesada en el taller, pero no tengo clara cuál será la mecánica a la hora de impartir las clases, es decir, cómo se dará la clase semanal. El principal inconveniente en mi caso es que apenas uso Twitter, que he leído que es la red social usada mayormente para el curso, pero sé que para eso se pueden encontrar alternativas (como el eMail, siempre que no suponga un problema). Así pues, me gustaría más información para saber si finalmente podré apuntarme al curso.

    Muchísimas gracias y siento la molestia.

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    1. Hola, sí, las clases van por email, pero los lunes las doy por Twitter. Solo lo necesitas para estar en el grupo y asistir a clase, y como medio informativ, el resto es todo por el correo. Ejercicios y clases una vez a la semana. Si te interesa ponte en contacto conmigo en @joselosada86 o cibertallerliterario@outlook.es muchas gracias :)

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  5. Leído y entendido. Muchas gracias por la oportunidad que nos ofreces. Pondré todo mi empeño en aprender. Gracias.

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  6. Genial! Nos vemos en septiembre :)

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